Parajes Naturales

 

Cadalso consta de un entorno natural privilegiado que combina olivos, viñedos y campos de secano con un paisaje de abundante vegetación arbórea. Son de destacar los pinares en la Peña Muñana, la Peña Lancharrasa, el paraje de Casa de Tablas, en el “El Venero” y en la zona de El Mirador, así como los bosques de árboles autóctonos (especialmente castaños) que se han conservado en los laterales del Valle de Tórtolas. Cabe destacar la presencia de enebrales en mezcla con encina y los pinares de pino carrasco en las proximidades de la urbanización Entrepinos.

 

El arroyo de Tórtolas es el arroyo más importante del municipio, y en él, a la altura de la urbanización El Mirador, se ha construido una presa que facilita la concentración de agua y su utilidad en caso de incendios, riegos, etc.

Peña La Muñana

 

La Peña La Muñana, también conocida como Peña de Cadalso, situada al este del municipio, con una altitud de 1044 m, se encuentra cortada abruptamente por el sur, pero desciende suavemente por el norte y el este. La vegetación que la tapiza está formada por pino piñonero, pino negral y encinas, así como jaras, brezos, zarzamoras, madroños, majuelos, tomillo, etc. 

 

Tres cabezos graníticos separados por una pequeña explanada central componen la cumbre. En el más alto, se situa el observatorio de origen arabe de la que se conserva una pequeña parte. Desde su altura se contemplan las mejores vistas: al noroeste, Gredos; al noreste, Guadarrama; entre ambas sierras, el tajo del Alberche; a nuestros pies, los tejados de Cadalso, y por doquier, un mar de pinos piñoneros y resineros, ejércitos de vides y canteras de piedra berroqueña.

 

 

Peña de Lancharrasa

 

La peña de Lancharrasa junto con la peña de Cenicientos, constituyen la zona conocida por los vecinos del lugar como “La Sierra”. En ella se encuentra el manantial de Fuente Techá. Antiguamente sus aguas eran llevadas al pueblo por una de las cañerías de abastecimiento actual.

En Lancharrasa, además de las especies que dominan en la Peña Muñana, encontramos castaños, robles, madroños y alcornoques. La zona más alta está dominada por piornos, lentiscos y retamas; en los lugares menos expuestos a los vientos los matorrales dominantes son tomillo, cantueso, romero, orégano, salvia, espliego y mejorana.

El Venero

 

Próxima a la Peña de Cadalso se encuentra la zona conocida como “El Venero”, dominada por pinares y en la que se puede disfrutar de este entorno granítico, así como visitar el Centro de Interpretación Natural “El Venero”, instalado en una antigua casa forestal rehabilitada. En sus proximidades se encuentra uno de los manantiales del municipio, la fuente-pilón “El Venero”. 

 

La antigua piscina, hoy transformada en alberca para anfibios, y las diversas charcas se llenan de pequeños anfibios como la rana común, salamandras y tritones que gracias a la humedad que persiste durante todo el año, fundamental para su habitad, mantienen El Venero rebosante de vida.

Paraje de Casa de Tablas

 

Este maravilloso paraje nos introduce en un pinar frondoso tapizado de jara y tomillo que supone un paseo arropado de olores naturales que se unen al sonido del agua del arroyo Tórtolas descendiendo desde la presa del Valle, y del que disfrutamos paralelo a la preciosa pista que cruza el pinar, y que permite visitar alguno de los pinos más insignes y bellos de la región madrileña.

 

 

Fuentes

 

 

Pueblan la localidad diversas fuentes repartidas por el municipio, destacando, la fuente de La Peluquera, en piedra semicircular de época romana o visigoda, y la fuente de El Pilar, donde todavía se va a acoger agua. También conserva el municipio pilones y abrevaderos por todo su término.

 

Cuevas del pilar

 

Son al menos nueve cuevas con bóveda de medio cañón situadas a las afueras del pueblo en la calle Real. La leyenda dice que estas cuevas llevan hasta el observatorio musulmán de la Peña Muñana. En cualquier caso las cuevas comunican con cuevas naturales y largas galerías y revisten tal vez interés espeleológico, que no ha sido aprovechado aún pues las cuevas fueron tapiadas tras haberse perdido algún niño dentro hace unos 50 años, pudiendo sólo contemplarse la entrada.